Esto no va de nosotros. Va de ti.

Y del tiempo que pierdes cada semana peleando con herramientas que no entienden lo que necesitas.

Por qué existe esto

Me llamo Dani. En internet me conocen como cr0hn. Soy ingeniero y llevo más de 20 años construyendo y rompiendo cosas en internet.

Pero hace un tiempo decidí hacer algo diferente. Empecé a escribir una newsletter diaria. Se llama "Vamos al lío" y la envío todos los días a las 15:17. Hablo de decisiones técnicas, de IA, de ciberseguridad, de lo que nadie te cuenta porque no le conviene. Vamos al lío.

Y aquí viene el problema.

Cada vez que quería enviar esa newsletter, perdía 30 minutos. Configurar. Revisar. Programar. Verificar que se había enviado. Volver a verificar. Con Mailchimp. Con ConvertKit. Con ActiveCampaign. Todas iguales: mil opciones que no necesitaba, interfaces pensadas para equipos de marketing con 15 personas, y precios que se disparaban cada mes.

Yo solo quería escribir y darle a enviar. Nada más.

Así que hice lo que cualquier ingeniero harto haría. Lo construí yo mismo.

Dorilon no es una herramienta de marketing. Es la herramienta que yo necesitaba y no existía. La que te deja escribir tu newsletter y olvidarte de todo lo demás. Sin menús infinitos. Sin curvas de aprendizaje. Sin sorpresas en la factura.

70 segundos. Eso es lo que tardas en enviar tu primera newsletter con Dorilon. Lo he medido.

Lo que de verdad importa

70 segundos para tu primera newsletter. No 70 minutos. Segundos. Sin configuraciones interminables, sin tutoriales de YouTube para entender un botón.

Escribes y te olvidas. La cola automática envía por ti: cada día, cada semana, cada quince días o cada mes. Tú decides una vez y no vuelves a pensar en ello.

Tu proveedor de email, tus reglas. Moosend, SendGrid, Mailchimp, Brevo, Systeme.io. Cambias cuando quieras. Sin ataduras.

Plan gratis con envíos ilimitados, para siempre. Y si quieres quitar la marca y usar el calendario editorial, Pro cuesta 9,99 EUR al mes: menos de lo que cuesta el café que te tomas cada mañana.

Construido por alguien que lleva 20 años rompiendo sistemas. Cifrado AES-256-GCM, el mismo que usan los bancos. 8 capas de seguridad. Tu newsletter no es un juguete, y yo no la trato como tal.

6 idiomas. Porque tu audiencia no tiene fronteras y tu herramienta tampoco debería tenerlas.

Una última cosa

No te voy a soltar un discurso de misión corporativa. La realidad es simple: si escribes una newsletter, mereces una herramienta que no te haga perder el tiempo. Yo la necesitaba. La construí. Y ahora está aquí para ti. Pruébala. Si no te convence, no pasa nada. Pero si eres como yo, vas a preguntarte por qué no la usaste antes.